Galería de Arte E. ARIMANY (Grupo Escolá), Tarragona.
Del 25 de marzo al 5 de abril de 2011.
2 de Abril de 2011.
Entre los días 25 de marzo y 5 de abril, en la galería Arimany, el grupo Escolá presenta las obras de un poker de ases, bajo el título de Grandes Pintores Actuales, conocidos de público y crítica, de los que vamos a esbozar algunos de los trazos de su arte, con rasgos distintos, pero en el común denominador de su modernidad y el dominio de su colorido. Xavier Escolá, acompañado de su esposa Maricel, presidió el acto, presentó a los artistas y destacó sus cualidades y diferencias artísticas, cada cual con su estilo y su indiscutible calidad. Los cuatro tratan la figura femenina desde sus puntos de vista artísticos, y todos ellos nos ofrecen obras de calidad bajo la óptica de su propio estilo.
Después, nuestro compañero Pedro J. Ortega de la Torre, periodista y crítico de arte, hizo un atinado esbozo sobre la obra de los cuatro autores:
ROMÁN FRANCÉS
Posiblemente Román Francés, veterano del grupo que hoy expone en E. Arimany deba ser considerado como uno de los herederos de la llamada escuela levantina, por su forma de pintar y por su forma de entender el arte en general. En su manera de interpretar temas y modelos se puede entrever la memoria de los grandes maestros, los artistas de su tierra, pero dotando a cuanto hace de modernidad, de un enriquecimiento de espacios poco frecuente, de un barroco en el color, tanto en lugares, como en jardines y vestimentas.
Quienes contemplamos obras de esta escuela sabemos de su rigor, de su maestría en cuanto a la forma de enfocar luz, reflejos, aguas y colores. Los árboles, los fondos marinos, las mujeres y sus vestidos, todo ello se conjunta para ofrecernos algo que tiene mucho que ver con el lenguaje de la sensualidad, el sentido poético y el dominio de los sentidos sobre la propia razón. Si a esto unimos el dominio de la técnica llegaremos a la manera de recrearse en el detalle, a su amor por la naturaleza y a la precisión de sus efectos lumínicos.

Xavier Escolá presenta a los cuatro grandes pintores actuales
HÉCTOR FERNÁNDEZ
La luminosidad es también una de las características de la obra de Héctor Fernández, que no solo se contenta con observar y entender las posibilidades potenciales de una obra, sino que luego aplica su prodigiosa memoria para retener su contenido, extraído de una realidad tal vez extraña, para convertirlos luego en algo muy personal, porque este artista podría decirse que mira, observa con detenimiento, dibuja con su mente antes que con el carboncillo, hace como una especie de fotografía y luego, cuando ha reunido todas esas informaciones, toma las herramientas y pinta. Es un trabajador que no se cansa ni se desanima, que lo hace a plena conciencia y acaba por divertirse, es decir, la manera más adecuada de trabajar, sobre todo si el trabajo tiene relación plena, como este caso, con el arte. Cada una de las obras de Héctor es distinta a las anteriores, porque la reflexión preparatoria lo ha sido también. Se trata de hacerse una composición mental, encuadrar el modelo, y luego llegará el dibujo, la luz, el color, la textura y los sentimientos, que en la mayoría de las veces se trocarán en emociones y hasta en pequeñas historias.

Pedro Ortega comenta la obra de los cuatro artistas
ANA SEGURANYES
La obra de Ana Seguranyes es de hoy, es de la actualidad, de la calle, de las páginas de sucesos, del modernismo, mejor aún, de la contemporaneidad, es la pintura de lo cotidiano, pero junto a la realidad, en sus cuadros hay una fantasía casi desbordada y desbordante, como si los cuadros, además de haber sido dotados de vida lo están también hechos con argumento, y es que se trata de sueños vivos, sueños que Ana nos explica con armas y bagajes, es decir color y pinceles, espátulas y caballete. Se recrea con detalles mínimos, es como si pidiese al lienzo que le permita lograr todos los matices posibles, en el cromatismo y en color, en los objetos y en
todo cuanto rodea su ambiente.
Lo que hace Ana es lanzar una mirada al exterior, a su alrededor, para unir lo que ve con su poderosa imaginación, no en plan de
“voyeur”, sino en lo que los críticos han llamado “realismo mágico”, que es algo muy diferente. La escuela de la mirada tiene varias vertientes, y una de ellas es la ventana abierta hacia la fantasía, a un mundo especial, lleno de belleza, colorido y alegría, la que pueden ofrecernos las mujeres, sobre todo si son artistas.

Un aspecto de la sala
SOLEDAD FERNÁNDEZ
Su carrera ha sido amplísima en España, en toda Europa y en los Estados Unidos, y en todo momento ha demostrado sus grandes dotes, en donde puede decirnos que el color de la carne humana es algo tan fundamental para el arte como los colores vivos y naturales., como los fragmentos de un cuerpo humano, sobre todo el femenino.
Interpreta con rigor la belleza de las manos, de los brazos, del pecho, de las venas, del calor humano, todo en una complejidad de matices colosal, porque literalmente vemos al cuerpo respirando, en la calma después del esfuerzo del atleta, en unos brazos que sudan y en un
alma que vive. En sus cuadros se respira la capacidad de campo, y en muchos de ellos se trasluce un misterioso conjunto, porque estamos ante una artista consagrada que, en el fondo del lienzo nos invita a la reflexión, a veces hasta el tormento, y quien sabe si hasta el éxtasis, porque en todo ello hay misterios sin resolver.
PEDRO J. ORTEGA
GALERÍA VIRTUAL.
Penumbra, de Soledad Fernández
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Vidrios, de Soledad Fernández
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Descanso de la modelo, Soledad Fernández
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Desnudo frente a la ventana, H. Fernández
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Con los cascos, H. Fernández
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Bodegón con patinadora, H. Fernández
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En el lago, Román Francés
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Puesta de sol, Román Francés
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Mantón verde, Román Francés
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Joven bajo la lluvia, Anna Seguranyes
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Grupo en la playa, Anna Seguranyes
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Joven sentada, Anna Seguranyes
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